Y él me llamaba
cuando cien veces
y una más
dijo que no lo haría
y yo corría al metro
y tocaba su timbre
cuando cien veces
y una menos
dije no voy a hacerlo
Y él me decía, masajes,
Y yo saltaba a su cuerpo
Como si entre mis dedos y su espalda
Nadara mi vida
Como si de ellos dependiera la noche
No hay comentarios:
Publicar un comentario